Estudiar una carrera no siempre significa acudir cada mañana a un aula. Para muchas personas, la universidad tiene que convivir con el trabajo, las responsabilidades familiares o la distancia. La UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) nació hace 54 años precisamente para eliminar esas barreras, y hoy combina las plataformas digitales con el acompañamiento presencial de sus centros asociados. Sobre ese modelo y sus próximos retos conversamos con Alejandro Cerdá Esteve, director del Centro Asociado de València y del Campus Este-Centro.
Cerdá define la UNED como una universidad “semipresencial”: a la enseñanza online se suma una red de 61 centros asociados que acercan las aulas al lugar donde el alumno vive o trabaja. De ahí una ventaja que, subraya, “otras universidades no tienen”: la movilidad. Un estudiante puede matricularse en València, seguir el curso en Vila-real por Navidad y examinarse en Cádiz, porque el claustro y la organización académica son los mismos en toda España.
El perfil mayoritario sigue estando entre los 30 y los 50 años (en torno al 75 % del alumnado), pero las horquillas se ensanchan por abajo, con jóvenes que compaginan trabajo y estudios, y por arriba, con mayores de 55 que buscan el complemento formativo que no tuvieron en su día. En esa apertura, la inclusión es una seña de identidad: solo en el curso 2025-2026 la universidad ha gestionado más de 2.500 adaptaciones de examen para alumnos con discapacidad.
En la entrevista, Cerdá recorre también el salto tecnológico (de la correspondencia por correo y las cintas de Radio Nacional a un ecosistema digital que exige “más espíritu crítico” al estudiante), la oferta más allá de los grados, con másteres, microgrados, UNED Senior y unos cursos de verano que este año han llegado a su 37ª edición, la alianza europea OpenEU con sus opciones de Erasmus, y los proyectos del centro de València, con una nueva biblioteca en construcción pensada también como espacio abierto al barrio. Mirando al futuro, apunta a nuevos títulos como el grado en Inteligencia Artificial o el triple grado en Filosofía, Economía y Política, y lanza un mensaje a quien duda por la edad o el tiempo: “Por supuesto que se tiene la edad. Lo único que se necesita es tener curiosidad”.