Hoy nos preguntamos si ¿El corrupto nace o se hace? ¿Qué factores intervienen en que una persona se corrompa? ¿Está la tentación arraigada en nuestro cerebro o es el entorno el que nos tienta?
Hablamos con Luis Fernández Ríos, psicólogo y autor del libro “Psicología de la corrupción y de los corruptos”.
El psicólogo Fernández Ríos, nos argumenta que hasta la fecha no se han encontrado pruebas concluyentes de una predisposición genética hacia la corrupción.
Afirma que la corrupción es principalmente una conducta aprendida, influenciada por el entorno social y político de una persona. Enfatiza que los corruptos tienden a carecer de emociones morales como culpa y vergüenza, lo que les permite justificar sus acciones de manera egoísta y sin preocuparse por las consecuencias negativas para los demás. Además, describe a los corruptos como individuos manipuladores, fríos e impulsivos, con una búsqueda de poder y reconocimiento materialista.