En el marco de Cevisama 2025, la sostenibilidad y la eficiencia energética se han consolidado como pilares clave para el futuro del sector cerámico. En este contexto, Marc Crespi, CEO de Exclusivas Energéticas, y Hugo Fernández, ingeniero responsable del departamento de eficiencia de IGEX (integrada en el grupo Exclusivas Energéticas), han explicado cómo las empresas pueden optimizar sus costes energéticos y avanzar en la descarbonización sin que ello suponga un sobrecoste para sus cuentas de resultados.
Exclusivas Energéticas se dedica a la optimización del precio del gas y la electricidad para la industria y el sector terciario. A través de estrategias de compra, coberturas y herramientas de previsión económica, la compañía permite a sus clientes adquirir energía de la manera más eficiente posible. Además, su filial IGEX trabaja en la descarbonización industrial mediante la identificación de ineficiencias y la implementación de energías renovables como la fotovoltaica, biomasa y biogás.
La clave para la cerámica: optimización del consumo energético
El sector cerámico, altamente dependiente del gas, está especialmente interesado en la reducción de costes energéticos. “Gestionamos el 16% de toda la industria española y más del 60% del sector cerámico”, destaca Crespi, subrayando el impacto que tienen sus estrategias en la competitividad de las empresas azulejeras.
Una de las claves que han abordado en Cevisama es la optimización del consumo a través de la regulación actual. “Nos aseguramos de que las empresas no tengan excesos de potencia ni energía reactiva de más, y establecemos una estrategia para saber cuándo comprar y en qué mercados”, explica.
Pero, más allá de la eficiencia operativa, las ayudas disponibles juegan un papel crucial en la transformación del sector. Entre ellas, destaca el Certificado de Ahorro Energético (CAE), una herramienta que está revolucionando la forma en la que las empresas abordan la eficiencia energética.
Los CAEs: la gran oportunidad para la industria
El CAE es un mecanismo que permite monetizar los ahorros energéticos obtenidos por una empresa tras implementar mejoras en su consumo. “Cualquier instalación que reduzca su consumo genera un ahorro que puede venderse en el mercado en forma de CAE”, señala Crespi.
Este incentivo no solo hace más viable la inversión en eficiencia energética, sino que en muchos casos permite recuperar incluso más dinero del que se ha invertido. “Hay empresas que invierten 100.000 euros en mejoras y consiguen 300.000 euros en CAEs”, explica Fernández, destacando que esto hace que muchas inversiones sean prácticamente gratuitas o incluso rentables desde el inicio.
Este mecanismo ha reemplazado a las tradicionales ayudas del IVACE y desde enero de 2023 cualquier industria puede solicitarlas. En el sector cerámico, por ejemplo, una fábrica que haya reducido su consumo de gas en un 20% puede obtener CAEs equivalentes a ese ahorro, lo que se traduce en millones de euros de impacto positivo en sus cuentas.
Una ayuda rápida y eficaz
A diferencia de otras ayudas tradicionales, que suelen tardar años en concederse, los CAEs se tramitan en apenas 3 o 4 meses, lo que supone un gran atractivo para las empresas. “Hay dos tipos de CAEs: los de catálogo, que son fáciles de tramitar, y los singulares, que requieren monitorización y trazabilidad del consumo energético y la producción”, explica Fernández.
Para maximizar el beneficio de los CAEs, las empresas deben contar con sistemas de medición de su consumo energético. “Cuanto más periodo de tiempo tengamos monitorizado, más fácil será tramitar el CAE y más se podrá obtener invirtiendo menos dinero”, apunta.
La descarbonización: un proceso gradual pero ineludible
La transición hacia modelos energéticos más sostenibles no es una opción, sino un requisito normativo y estratégicopara las empresas. “El gas es cada vez más caro, mientras que la electricidad está bajando”, señala Fernández, por lo que muchas industrias están optando por electrificar progresivamente sus procesos para reducir su dependencia del gas.
Para lograrlo, el primer paso es una auditoría energética de calidad. “Una auditoría energética es el principio de todo”, afirma Crespi. En ella se identifican las medidas de ahorro energético, el coste de su implementación y su retorno de inversión. Gracias a los CAEs, muchas de estas inversiones pueden resultar completamente gratuitas.
No obstante, aún hay camino por recorrer. Aunque los CAEs han tardado en arrancar, en los últimos dos años cada vez más empresas están apostando por ellos. “Al principio hubo reticencias, pero ahora las industrias ya están cobrando los primeros CAEs y se están animando a hacer mayores inversiones”, concluye Fernández.
La sostenibilidad: ¿una barrera o una oportunidad?
El debate sobre las exigencias normativas en materia de sostenibilidad sigue abierto. Mientras algunos sectores consideran que las normativas europeas son demasiado estrictas y exigen una mayor flexibilidad, otros defienden que se debería regular con mayor dureza la entrada de productos importados que no cumplen con los mismos estándares.
En cualquier caso, los CAEs se perfilan como una gran oportunidad dentro de este marco regulador. “Es la única política que no es restrictiva, sino que hace a las empresas más competitivas”, subraya Crespi.
Con mecanismos como los CAEs, las empresas no solo pueden cumplir con los objetivos de sostenibilidad europeos, sino que pueden hacerlo sin afectar negativamente su rentabilidad. “El que no haga nada, seguirá pagando el impuesto sin obtener ningún retorno”, advierte Fernández.
El mensaje desde Exclusivas Energéticas es claro: la eficiencia energética y la descarbonización no solo son un imperativo normativo, sino que pueden ser una ventaja competitiva si se aprovechan bien las oportunidades existentes. Con ayudas como los CAEs, la transición hacia un modelo energético más sostenible puede ser, en muchos casos, un proceso de coste cero.