Investigar exige invertir antes de saber cuándo llegarán los ingresos. Para las empresas que desarrollan nuevas tecnologías, encontrar financiación que acompañe ese proceso puede resultar decisivo. Enrique López, responsable de financiación de I+D en Leyton Impulse, explica en Plaza Pódcast, desde Valencia Digital Summit 2026, las posibilidades y condiciones del tax lease.
López describe esta fórmula como una vía para obtener financiación a partir de los incentivos fiscales que generan los proyectos de I+D+i. Durante la entrevista destaca su utilidad para empresas que no pueden aprovechar directamente esos incentivos y buscan recursos para continuar sus desarrollos sin dar entrada a nuevos socios. "La ventaja al no ceder equity es que no cedes el poder de tu empresa", señala.
El acceso a esta financiación requiere acreditar el trabajo que se va a realizar y su ejecución posterior. El entrevistado explica que existen controles externos para evaluar el contenido tecnológico y el presupuesto del proyecto antes de su desarrollo, así como las evidencias y los resultados una vez finalizado el periodo analizado.
Esa documentación también influye en los plazos. Según López, una de las dificultades habituales aparece cuando las empresas, concentradas en su actividad diaria, retrasan el envío de la información necesaria. Fotografías, capturas de pantalla y otros registros del desarrollo permiten justificar el avance de los trabajos.
La conversación aborda además qué ocurre cuando el proyecto cambia. López advierte de que la financiación debe ajustarse si se modifica el importe de los incentivos fiscales previstos. También subraya la necesidad de estudiar cada caso antes de combinar esta vía con subvenciones u otras fuentes de financiación.
El responsable de Leyton Impulse plantea asimismo que el tax lease no tiene por qué ser la opción más adecuada para todas las empresas. Cuando una compañía puede aprovechar por sí misma los incentivos, propone valorar esa alternativa antes de realizar la operación.
Para una primera evaluación, López identifica tres elementos de partida: el plan de negocio, la previsión de resultados y la relación del personal dedicado a I+D. Información con la que comenzar a estudiar si esta fórmula encaja con el proyecto y con la situación de la empresa.