Cada vez que nos desplazamos generamos información: por dónde circulamos, cuánto tardamos o dónde se forman los atascos. De cómo convertir esos datos en soluciones útiles conversamos con Francisco Alonso, director del INTRAS y del proyecto DS4M Mediterráneo, que lo define como un espacio de datos, un “marketplace” donde empresas y administraciones comparten datos de movilidad de forma segura y en su beneficio. Gratuito por el momento (financiado por el Ministerio para la Digitalización y la Función Pública con fondos europeos), ya reúne a más de 200 entidades, desde grandes administraciones hasta pequeñas startups.
El potencial está en cruzar información que hoy se desaprovecha para coordinar los planes de movilidad de distintos municipios (València, defiende, necesita un plan metropolitano y no solo urbano), racionalizar la distribución de última milla o afinar el transporte público bajo la idea de la “movilidad como servicio”. Todo ello, insiste, con “soberanía digital”: los datos permanecen en los servidores de quien los cede, solo los consumen clientes acreditados y cada uso queda registrado.
El siguiente paso pasa por sumar actores para competir con las grandes corporaciones no europeas y probar tecnologías como los orquestadores de inteligencia artificial, más fiables cuando trabajan sobre datos de calidad. El objetivo cabe en un combo: “Menor pérdida de tiempo, menor estrés y mejor aire”.