Esta realidad, contrasta con la del mundo analógico, en el que acceder a la pornografía siendo menor de edad era relativamente complejo: había que robárselo a un adulto de casa, a un amigo, o exponerse ante el vendedor del quiosco o de la dependienta del videoclub. Hoy en día, un menor no necesita de nadie, pues lo tiene a golpe de clic.
Hablamos con José Luis García, psicólogo y sexólogo y con Oiane Sagasti, directora y productora audiovisual.