El calentamiento global tiene un profundo impacto en todos los aspectos de nuestra vida, aunque no nos demos cuenta. Los océanos son los responsables de generar casi la mitad del oxígeno que respiramos, de proveernos de alimentos o de regular la temperatura del planeta. Si el nivel del mar sigue subiendo, dentro de ochenta años el agua inundará ciudades costeras como Nueva York o Shanghai y otras mucho más cerquita de casa. Pero… ¿El día de mañana puede ser que ya sea el día de hoy? El género de la ciencia ficción ha pasado a ser de un realismo dramático de tal calibre que hay que poner soluciones inmediatas. La inteligencia artificial es la gran aliada del cambio climático. Lo que parecía de película hoy es una realidad y son los técnicos matemáticos e investigadores quienes, mediante fórmulas, algoritmos y otros métodos tienen en sus manos frenar problemas gravísimos como la sequía, catástrofes naturales e, incluso, crisis económicas.
El programa de Plaza Radio 'Hablamos de Europa' ha contado con dos de las principales personas que lideran en España varios proyectos de la Unión Europea, algunos de ellos, como el DeepCube, financiado con diez millones de euros. Gustau Camps Valls y María Piles nos han explicado cómo la Inteligencia Artificial y el Medio Ambiente forman una simbiosis muy productiva.
Gustau Camps-Valls es físico, catedrático de Ingeniería Electrónica e investigador en el Image Processing Laboratory (IPL) de la Universitat de València. Le avalan numerosas publicaciones de impacto internacional y el éxito de varios proyectos. Por su parte, María Piles es investigadora Ramón y Cajal y también trabaja en el IPL.
La inercia del planeta
Lo que está claro es que la Unión Europea no va a escatimar esfuerzos ni euros en este problema: “El planeta está loco completamente. El cambio climático provocado por el efecto invernadero es el problema más grave. Sus consecuencias no se reducen solo a incrementar la temperatura del planeta sino también a la escasez de agua, el deshielo, inundaciones, pérdidas millonarias en la producción de cultivos o migraciones humanas y animales”, señala Gustau Camps-Valls. Incluso si se cumplieran todas las metas establecidas en el Protocolo de Kioto, el catedrático asegura que la temperatura aumentaría entre dos y cuatro grados “porque no se puede parar la inercia del planeta. Debe ser un cambio de actitud a nivel general y durante mucho tiempo. Los científicos lo estamos diciendo desde hace treinta años y hacen oídos sordos. Si no hacemos nada, habrá lugares donde la temperatura suba hasta diez grados”. El investigador avanza que los niveles de contaminación volvieron a los niveles anteriores al estado de alarma a las pocas semanas de terminar el confinamiento.
Ciclones tropicales en el Mediterráneo
El Mediterráneo es uno de los lugares donde se puede apreciar una acumulación e intensificación de varios extremos climáticos con importantes sequías, olas de calor y la aparición de los llamados medicanes, un tipo de ciclón tropical similar al huracán. María Piles, experta en teledetección y telecomunicaciones, advierte que los nuevos huracanes del mediterráneo son cada vez más virulentos: “Nos estamos enfrentado a cosas que antes no hemos visto. Por eso es tan importante analizar, gracias a los satélites y a la Inteligencia Artificial, qué está pasando y qué medidas hay que tomar. El planeta está interconectado. Para saber lo que pasa a nivel local hay que tener una visión global”. Se trata de llevar nuevos algoritmos de IA y datos de Copernicus a una dimensión práctica para tratar de anticipar y adaptarnos a futuros episodios extremos.
Por otra parte, Gustau Camps-Valls reconoce que hay modelos que discrepan entre ellos y por eso uno de los objetivos es conseguir el primer modelo climático mundial que incorpore datos de satélites y, combinado con la Inteligencia Artificial, autoaprenda y genere información consistente.
Fuga de cerebros
ELISE es otra de las grandes apuestas de la UE y el Image Processing Laboratory de la Universitat de València coordinará todas las acciones relacionadas con la Inteligencia Artificial para las Ciencias de la Tierra y el Clima dentro de este proyecto europeo. Financiado con doce millones de euros por la Comisión Europea, liderado por la Aalto University (Finlandia) e integrado por 23 organismos de investigación, ELISE constituirá un centro de investigación de excelencia para el desarrollo de la IA en Europa.
El aprendizaje automático ha desencadenado la revolución actual en Inteligencia Artificial, lo que ha impactado en todas las disciplinas asociadas, tales como la visión por computador y el procesamiento sensorial, la ciencia de datos, el razonamiento simbólico, la robótica o la interacción hombre-máquina. La separación entre investigación académica e industrial es cada día más difusa gracias al rápido y amplio proceso de transferencia del conocimiento que se está dando en este campo y que ha llevado a la necesidad de fortalecer la excelencia de la investigación europea para ser competitivos.
ELISE (European Learning and Intelligent Systems Excellence), se apoya en la red ELLIS, el Laboratorio Europeo para el Aprendizaje y Sistemas Inteligentes, que tiene como meta atraer y retener talento para competir con China y EEUU en Inteligencia Artificial. Gustau Camps-Valls explica que “es una red europea para fomentar la inteligencia artificial y acercar a ciudadanos y a empresas. Se debe desarrollar un sistema industrial europeo que actualmente no está muy cohesionado. Ese es el motivo fundamental por el vamos por detrás de Asia y EEUU. Tenemos talento pero se lo llevan empresas tan potentes como las de EEUU y Asia. Debemos crear empresas que puedan competir con ellas. Esto es muy grave porque no solo se van trabajadores formados de Europa sino que las empresas se quedan atrás. Una de las labores es mantener y atraer talentos y crear una red entre los mejores centros de IA de Europa. El proyecto fomenta la relación entre estudiantes de doctorado, profesores y consorcios con empresas.
Los españoles, concienciados con el planeta
El físico y catedrático de Ingeniería Electrónica afirma, a diferencia de la creencia popular, que los españoles “sí tenemos conciencia ecológica pero es la estructura del país la que está mal pensada y no facilita cosas como el reciclaje o el retorno de envases, decisiones que van más allá de lo que puede hacer el ciudadano”.
"Hablamos de Europa", con Lucía Guirado, los miércoles a las 21:00 en Plaza Radio. Escucha todos los programas en https://plazaradio.valenciaplaza.com/hablamos-de-europa