El turrón español sigue abriéndose paso en los mercados internacionales, tanto en países donde forma parte de la cultura gastronómica navideña como en destinos donde todavía es un producto desconocido para buena parte del consumidor. Así lo explica Laura Olcina, Export Manager de Turrones José Garrigós, empresa propietaria de la marca Castillo de Jijona, en una entrevista realizada en Go Global.
Olcina destaca que la compañía lleva años participando en este encuentro, que considera una herramienta útil para conectar con nuevos compradores, reencontrarse con contactos profesionales y acceder a oportunidades comerciales en distintos mercados. Según explica, algunas reuniones mantenidas en ediciones anteriores de Go Global han acabado convirtiéndose en clientes internacionales, lo que demuestra el valor práctico de este tipo de iniciativas para las empresas exportadoras.
Turrones José Garrigós cuenta actualmente con presencia en más de 30 países. La empresa trabaja en América, Australia, Europa, el norte de África, Oriente Medio y otros mercados donde el turrón español va ganando visibilidad. La estrategia, sin embargo, no se basa en cerrar puertas ni en apostar únicamente por destinos consolidados. Olcina señala que cada año analiza mercados prioritarios, pero mantiene una actitud abierta ante nuevas oportunidades.
Uno de los grandes retos de la internacionalización del turrón es adaptarse al grado de conocimiento que existe en cada país. En Latinoamérica, por ejemplo, el producto resulta más familiar y su introducción puede ser más sencilla. En cambio, en algunos mercados asiáticos el turrón todavía necesita una labor previa de explicación, degustación y posicionamiento. Por eso, la empresa facilita la entrada con pedidos pequeños, que permiten al importador probar el producto, testar la respuesta del consumidor y avanzar de forma progresiva.
La adaptación cultural es otro elemento clave. En España, el turrón está muy vinculado a la Navidad, pero en otros países puede tener consumo durante todo el año. Esa posibilidad ayuda a desestacionalizar el producto y a aumentar su rotación. Además, Olcina recuerda que el turrón tiene ventajas logísticas frente a otros dulces, como el chocolate, ya que no requiere transporte refrigerado en temporada de calor.
La Export Manager también subraya las dificultades regulatorias que pueden aparecer en algunos mercados. Los registros sanitarios, los requisitos de importación y los plazos administrativos pueden alargar durante meses la entrada de un producto. En países como Colombia, por ejemplo, los procesos pueden extenderse entre diez y doce meses, por lo que una reunión prometedora no siempre se traduce en ventas inmediatas.
En Go Global, Laura Olcina ha mantenido contactos con compradores de distintos países, entre ellos Rusia, Perú, Colombia y Corea. Cada mercado presenta una situación distinta: algunos conocen bien el turrón y otros lo perciben como un producto más exótico. Para Turrones José Garrigós, esa diversidad obliga a trabajar con paciencia, flexibilidad y una estrategia adaptada a cada cliente.
La presencia de la empresa en Go Global refleja el potencial internacional de un producto tradicional como el turrón de Jijona, que combina identidad mediterránea, calidad alimentaria y capacidad para encontrar nuevos espacios de consumo fuera de España.