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Belén Soriano, amputada de dos piernas, dará el dinero donado para sus prótesis a los niños de Ucrania

miércoles, 23 marzo 2022

VALÈNCIA. 

La historia de Belén Soriano es muy dura. Le amputaron una pierna hace dieciséis años debido a una lesión mal diagnosticada agravada por su diabetes y, durante la pandemia, le amputaron la otra.  Sus amigos le habían organizado una sorpresa: un concierto solidario que recaudaría dinero para mejorar su movilidad. Sin embargo, ella prefiere que ese dinero se destine a los niños de Ucrania. 

Belén Soriano ha demostrado en  el programa de Salud de la 99.9 Plaza Radio, que la confianza en el ser humano es posible porque, en medio de tanta maldad, existen personas como ella que sirven de ejemplo de superación y de bondad. "Quiero que  mis alumnos entiendan que en la vida hay que aceptar lo que esta te depara y no por ello hay dejar de luchar ni ser una infeliz". 

 Cuando cursaba séptimo de EGB en el colegio Santa Teresa de Jesús en el Vedat de Torrent, le diagnosticaron diabetes pero no supuso más inconveniente para Belén que tener controlada la medicación. El resto de su vida transcurrió como el de cualquiera de sus compañeros: jugaba al baloncesto, iba de excursión, salía con sus amigos y así hasta licenciarse y conseguir el trabajo que más le gustaba: ser profesora. Los niños pequeños son su debilidad. Desde los 18 años ha participado en labores de voluntariado con niños con problemas físicos y psíquicosCamino de Santiago

Una contractura acabó con su pierna

Hace dieciséis años, cuando solo tenía treinta, le empezó a molestar el gemelo. El dolor era tan fuerte que se fue a urgencias. Le diagnosticaron una contractura y le mandaron reposo. No le dieron heparina ni ninguna otra indicación pese a que había advertido que era diabética. Unas semanas después ingresó en el hospital con la pierna ya fría. Tras varias operaciones y dos bypasses, la pierna estaba necrótica y la gangrena se estaba extendiendo por su cuerpo. "El dolor de la gangrena lo recuerdo como el más horrible de mi vida" Después de un mes hospitalizada su  pierna derecha era amputada por encima de la rodilla. Tras pasar todo un día llorando llegó a una conclusión:  volvería a ser feliz. No iba a llorar más. "Esto es lo que me ha tocado vivir, si otras personas lo han conseguido yo también puedo.  Cuando entró en la habitación el psicólogo le dije que fuera a ver a mis padres a la sala de espera que eran quienes necesitaban más su ayuda"

Y dicho y hecho.  Es cierto que "los primeros años fueron de mucho dolor, de llagas en el muñón, de aprendizaje, de secuelas médicas, de sentirme sola y perdida en el mundo ortoprotésico, pero a los seis meses de amputarme volvía al trabajo, a dar clase a mis niños".

Pero no solo eso. Además de recuperar el trabajo, continuó como voluntaria con niños con síndrome de Down, organizaba excursiones y realizaba prácticamente la misma vida que tenía antes de perder la pierna. Incluso, se adaptó un coche con el que poder ser independiente. "Me gusta hacer las cosas por mí misma, aunque si necesito ayuda la pido". En su empeño por ser feliz y superar retos "redacté mi lista de locuras, cosas que me hacen sentir viva". Y, cómo no, consiguió completar esa lista que incluía cosas como descender el río Sella,  tirarse en paracaídas desde 4.ooo metros de altura, pilotar una avioneta, recorrer el Camino de Santiago o hacer un bautismo de agua4.000 metros de caída

Eso sí, los inconvenientes que le surgen a ella son diferentes al del resto de aventureros. Tras descender el Sella bajo una intensa lluvia se pasó la noche secándose la prótesis con un secador de pelo. También se tuvo que quitar la prótesis antes de tirarse en paracaídas y casi no puede realizar el bautismo de agua por no tener el suficiente peso para sumergirse al faltarle una pierna. A los tres años de la amputación, Belén conseguía andar sin apoyos. Solo una ligera cojera delataba que algo le ocurría.

Lo peor fue estar sola debido a la pandemia

Sin embargo, la pandemia le provocó un nuevo desafío. El confinamiento conllevó una reducción de su actividad física y su trabajo como profesora le obligaba a a a estar sentada muchas horas para dar las clases online, prepara vídeos, corregir exámenes...Esta clase de vida le pasó una factura muy elevada en forma de trombo en la aorta torácica que se fue hacia la pierna provocándole otro dos trombos. En esa ocasión, se la pudieron salvar.  Pero a las pocas semanas, una heridita en el dedo del pie tras ir al podólogo acabó con la amputación de la otra pierna,  también por encima de la rodilla. "Mis arterias estaban colapsadas, como si tuviera ochenta años. No pudieron salvarla".

En este caso también lloró aunque "lo pasé mal por la sensación de soledad. Al estar en pandemia la noticia de la amputación me la dieron estando sola, sin nadie a mi lado"  De todas formas, Belén afrontó esta segunda operación mucho mejor que la primera porque "aunque se abría un nuevo mundo para mí,  conocía todo el proceso y me sentía tranquila"Descenso del Sella

Total, ¿qué son 270 puntos, grapas, mil curas y  que te falten dos piernas por encima de la rodilla? 

Si la fortaleza de Belén sorprende,  más aún lo hace su bondad. Sus amigos le habían preparado una sorpresa: un concierto benéfico para conseguir fondos y  mejorar su movilidad: prótesis más ligeras con las que poder volver a caminar,  una cocina adaptada o barreras para levantarse de la cama. De momento, el baño o  el coche ya se lo ha adaptado con sus ahorros así como la rampa para poder salir a la terraza, su rincón favorito.

A Belén no le contaron nada hasta hace unas semanas. Se emocionó muchísimo sobre todo al comprobar la cantidad de buenos amigos que le quieren.  Sin embargo, ha ocurrido un hecho que ha cambiado por completo la finalidad del concierto. Tras la invasión y masacre de Ucrania, Belén no se sentía a gusto: "Me sentía incómoda. ¿Cómo voy a estar preocupándome por mi movilidad  cuando tengo mis necesidades cubiertas? La forma de hacerme feliz es ayudar a Unicef, de la que soy socia. Da igual que sea Ucrania, Siria o Afganistan"Pilotando una avioneta

Belén ha devuelto el dinero de las donaciones que se hicieron cuando el fin era ayudar a su movilidad. Ahora, quien quiera ayudar, sabrá que el dinero irá destinado a los niños de la guerra. Será Unicef quien se encargue de buscar el mejor destino de las donaciones entre los afectados por la masacre de Ucrania. Se pueden hacer transferencias con el concepto "Emergencia Ucrania" a las cuentas de BBVA y de CaixaBank que aparecen en los carteles al final de la noticia.

La cita es el domingo 27 de marzo a las 19:00 en la Iglesia de los Santos Juanes donde el coro "Plèiades Cor Jove" lleva meses preparando este momento con total ilusión. 

A Belén le han concedido una discapacidad permanente.
Con esa pensión y las ayudas de la conselleria de Sanidad "que se ha portado muy bien"  tiene que cubrir sus nuevas necesidades. "Mi meta es volver a trabajar. Y para ello tengo que volver a andar. De momento ya doy pasos en las barras paralelas".

Sus amigos saben que, para conseguir esta meta necesita unas prótesis ligeras y unas ayudas que no están cubiertas por la Administración. Pero Belén prefiere ayudar a los niños que volver a andar.

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