La financiación sigue siendo uno de los grandes factores que marcan la capacidad real de crecimiento de una empresa. No basta con vender, aumentar pedidos o mantener una buena cartera de clientes si después los plazos de cobro y de pago generan tensiones de tesorería que frenan la actividad. Sobre esa idea ha girado la conversación mantenida en el stand de Valencia Plaza en Forinvest con José María Ferrer, director comercial de Workcapital, que ha defendido el papel de la financiación alternativa como herramienta para acompañar el desarrollo de las compañías en un contexto todavía condicionado por la incertidumbre.
Ferrer ha explicado que, pese a los buenos datos de crecimiento empresarial que se han conocido en la Comunitat Valenciana, el mercado afronta un escenario en el que conviven oportunidades y cautelas. La evolución de los tipos de interés, el comportamiento de la financiación tradicional y la respuesta del tejido empresarial en los próximos meses siguen siendo variables importantes. Aun así, ha trasladado una visión razonablemente positiva sobre la actividad de muchas compañías, especialmente en sectores con los que trabajan de forma habitual, como la distribución, el transporte o el sector primario.
En ese marco, Workcapital se ha posicionado como una firma especializada en financiación de circulante. Ferrer ha subrayado que su objetivo no pasa por cerrar una operación aislada, sino por convertirse en un apoyo estable para las empresas. “Nosotros no buscamos una financiación puntual, sino ser el socio financiero de la empresa”, ha resumido. La idea de fondo es clara: hay compañías que crecen, venden y encuentran mercado, pero necesitan más velocidad en el acompañamiento financiero del que a veces les ofrece la banca tradicional.
La entrevista ha permitido aterrizar ese discurso en situaciones muy concretas. Ferrer ha señalado que muchas pymes trabajan con ciclos de cobro largos, especialmente cuando venden a grandes empresas, mientras deben seguir afrontando con normalidad sus obligaciones fiscales, laborales y operativas. Es ahí donde aparece la tensión. Cuanto más venden, más circulante necesitan. Y, paradójicamente, el crecimiento puede convertirse en un problema si no existe una estructura financiera capaz de sostenerlo.
Para responder a ese tipo de necesidades, ha detallado un abanico de soluciones centradas precisamente en el capital circulante: descuento de pagarés, factoring, préstamos a corto plazo o financiación de campaña, entre otras fórmulas. Más que una única herramienta, Ferrer ha planteado una lógica de acompañamiento adaptada a cada caso, con la intención de que la falta de liquidez no impida a una empresa aprovechar su potencial comercial.
Desde su posición de observador directo del pulso económico, ha apuntado además que el principal problema de muchas compañías no está hoy tanto en la falta de ventas como en otros factores, entre ellos los suministros o la dificultad para encontrar personal. En ese contexto, la financiación se convierte en un elemento que puede aliviar parte de la presión y permitir que las empresas sigan creciendo.
La conversación en Forinvest ha dejado, en definitiva, una idea útil para cualquier pyme: la financiación no debe entenderse solo como un recurso para salir de un apuro, sino como una palanca estratégica para sostener el crecimiento. Y ahí es donde Ferrer ha querido situar a Workcapital, en ese espacio en el que la tesorería deja de ser un obstáculo y pasa a convertirse en una herramienta al servicio de la expansión empresarial.