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Tavano: la víctima macarra

La historia de un italiano gordo y macarra, que llegó a militar en el Valencia, aunque solo jugara 17 minutos, a causa de la lucha entre un entrenador y su director deportivo.

domingo, 02 junio 2024

En los años recientes, el Valencia CF ha sido escenario de numerosos episodios de mala gestión y decisiones deportivas cuestionables. Uno de los casos más emblemáticos de esta tendencia fue el fichaje y la breve estancia del delantero italiano Francesco Tavano, un jugador que llegó al club en medio de una complicada relación entre el director deportivo Amedeo Carboni y el entrenador Quique Sánchez Flores. Esta historia es un claro ejemplo de cómo la falta de coherencia y planificación en la gestión deportiva puede afectar negativamente a un equipo.

El origen de esta historia se remonta a la operación de traspaso de Gaizka Mendieta a la Lazio. Como parte de un acuerdo rocambolesco, el Valencia recibió a varios futbolistas italianos de calidad cuestionable, incluyendo a Stefano Fiore. A pesar de ser un jugador talentoso, Fiore nunca logró consolidarse en el equipo, y su presencia en el club se convirtió en un recordatorio constante del error que supuso la operación. Para el verano de 2006, solo Fiore y Emiliano Moretti permanecían en la plantilla, una sombra persistente del acuerdo con la Lazio.

En este contexto, el recién retirado Amedeo Carboni asumió el cargo de director deportivo del Valencia. Sin consultar con Quique Sánchez Flores, Carboni decidió fichar a Francesco Tavano, un delantero de 27 años que había brillado en el ascenso del Empoli a la Serie A. El fichaje de Tavano costó 10 millones de euros, una suma considerable que fue financiada por créditos de Bancaixa y avales de la Generalitat, en línea con la política de gasto imprudente del presidente Juan Soler.

Desde su presentación, Tavano no dejó una buena impresión. Vestido con una camiseta de Playboy y con un aspecto desaliñado, parecía más un turista de Ibiza que un futbolista profesional. Su falta de forma física y su actitud relajada no ayudaron a mejorar su imagen. Quique Sánchez Flores, que ya tenía una relación tensa con Carboni, apenas le dio oportunidades, debutando en un partido de Copa del Rey ante el Portuense en noviembre de 2006, donde jugó solo 20 minutos.

La afición del Valencia, conocida por su inquina hacia los delanteros ineficaces, no recibió bien a Tavano. Durante su breve aparición en el partido de Copa, el público lo ridiculizó, comparándolo con antiguos jugadores que habían sido objeto de burla por su bajo rendimiento. A pesar de su esfuerzo en el campo, Tavano no pudo cambiar la percepción de los aficionados y quedó relegado a un papel secundario en el equipo.

Tavano solo jugó 17 minutos en Liga, distribuidos en tres partidos como suplente. En el mercado de invierno, fue cedido a la Roma y, tras el despido de Carboni y la continuidad temporal de Quique Sánchez Flores, fue vendido al Livorno por 6 millones de euros. En Italia, Tavano recuperó su forma y volvió a destacar en el Empoli, pero su paso por el Valencia dejó un sabor amargo.

En una entrevista posterior con el Corriere della Sera, Tavano expresó su frustración con su experiencia en España, afirmando que había una "hostilidad hacia los italianos" en el Valencia. Aunque sus palabras pueden ser discutibles, reflejan el malestar y las tensiones internas del club durante ese periodo.

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